Islands
Abro iTunes, elijo una canción que me hace sentir bien, me sirvo cereal, pongo la laptop sobre las cobijas que están cubriendo mis piernas, trato de arreglar un poco mi cabello desordenado y limpio mis gafas.
Por cada beso, voy a escribir una historia.
Abro iTunes, elijo una canción que me hace sentir bien, me sirvo cereal, pongo la laptop sobre las cobijas que están cubriendo mis piernas, trato de arreglar un poco mi cabello desordenado y limpio mis gafas.
Busco en Youtube la canción que mencionaré más abajo, ya la escuché una, dos, tres, cuatro veces ahí mismo. No la descargaré porque será como haber aceptado la derrota interna, será la canción del 2012, sí, definitivamente se ganó el título.
Suelo escribir greatest hits desde hace tres años, ni siquiera recordaba que fueran tres, tuve que buscar en mi antiguo blog, también en Myspace. Solía escribirlos en los últimos días de diciembre, ahora ya no me aguanto.
Hace cuatro años estaba en la secundaria, ahorita terminé el primer semestre de la universidad, ¿qué hago con todo lo que siento? Tanta asfixia no debe ser normal. Me he vuelto más distraída, también divago más. Ya no me es difícil hablarle a las personas, hasta puedo considerar que tengo amigos ahora. Los viejos amigos ya no lo son tanto.
Intento visualizar el número “2012” en mi cabeza y sólo pocas cosas me atraviesan de momento, lentamente aparecen otras.
El inicio fue un asco, no puedo recordar época peor en mi vida, no, ni siquiera aquella en la que deseé con tantas fuerzas morir, estoy segura de que en este año sí morí una temporada. Esas semanas en las que me descorazoné tanto que aún no sé si realmente sigo viva. Tengo nítidas las imágenes, las fotos, los mensajes, el correo, maldito correo, las llamadas. Estoy comenzando a llorar de tanto recordar. Quizá necesitaba más que hablarlo, escribirlo. Nunca lo escribí porque me daba miedo. Por eso deje de escribir, ésta ha sido la única razón. No, no es por la tarea agobiante. Es porque comenzando el año me rompieron el corazón de la peor manera posible. Todo esto ha ocupado gran parte de mi año, me ha carcomido por dentro y no me deja dormir, tampoco me deja ver qué es lo que he sido y soy. No puedo olvidar, tampoco he podido perdonarme. Necesito más tiempo, necesito tiempo. Mi cumpleaños estuvo ahí, ha sido el más triste, ni siquiera pude disfrutarlo, ni siquiera pude disfrutar lo que mis padres hicieron por mi, ni siquiera agradecí lo que la gente que me quiere hizo por mi. Lamento tanto haber desperdiciado esos días, esos detalles, pero todavía no puedo. Quiero poder, quiero querer, pero las lágrimas aun empañan mis lentes y aun me lastima esta canción.
Personas que yo quería siempre conmigo se fueron, todavía no aprendo a dejar ir a las personas, es que yo las quería tanto. ¿Por qué él me dejó si me hizo tantas promesas? Recuerdo con él la graduación, recuerdo la sensación de sentirme invencible a su lado gritando por la ciudad de noche, besándolo ahí dentro con todas esas personas que nunca volvería a ver.
También lo recuerdo a él, el que me acompaño tres años, al que consideré mi mejor amigo, pero lo dicho anteriormente le convenció de que yo estaba rota y no había nada que hacer por mi. No lo culpo, quizá hasta lo justifico, pero eso no implica que lo extraño y que aquella vez que cruzamos destinos, me echara a correr para evitar su mirada llena de reproches y vergüenzas.
Ahora que lo pienso y escribo me doy cuenta de que dos personas importantes salieron de mis cuentos. Supongo que ya son protagonistas de otros.
Quizá ahora soy más un cliché repetitivo, uno de los que tanto me quejaba hace algunos años, pero ahora veo que no es tan malo o tan continuo. Sigo siendo aquella niña quejumbrosa, egoísta y perturbada.
Besé más labios, acaricié más dorsos de la mano y quizá hasta me enamoré de una mujer, quizá hasta la deseé.
Mi cabello ha crecido, mis uñas también. Mi ropa ahora es más corta, también las discusiones con mis padres. La muerte apareció en una amiga y antes ni siquiera se me había presentado. Obtuve mi primer trabajo, también mis primeros tacones. Ya no consumo tanto, pero el alcohol se ha hecho habitual en las salidas. Ahora me gusta bailar, me gusta caminar de noche y tomo yoghurt sin desagrado. Me rechazaron dos veces y me coquetearon más. Conocí a personas que pensé que nunca lo haría. Ni una vez este año dije “Te amo”. Disfruté de conciertos, lloré en ellos. Vi a mi banda favorita y también vi a un exnovio por casualidad en la calle. Tomé fotos en la lluvia y brinqué en vestido por toda la orilla del mar. Caminé en un bosque toda la noche y abracé un árbol gigante. Usé bikini y me enchiné el cabello. Tengo ahora una lista no escrita de todas esas canciones que muero porque me dediquen. No leí tanto como hubiera deseado. Empujé a alguien antes de que me besara y también besé a alguien que no era apropiado. Me decepcioné de una falsa amiga y me caí en una tarima donde estaban dando un concierto. Me subí a un trampolín y fumé más. Me decepcioné de mi misma. Fui la mujer más estúpida del mundo y también la que más abuso. Sigo rota. Me dieron muchísimas ganas de casarme y también de tener muchos novios. Me escapé mucho y caminé sola por Tepoztlán una tarde.
Y por último esta canción me hizo llorar tanto, me destrozó y al final, ha sido la única que me ha podido ayudar.
Realmente no sé qué hubiera sido de mi sino te hubiera visto esa noche, esa noche tan larga.
Me estoy quemando en parafina